9 cosas imprescindibles que hacer en Verona

Verona. La ciudad que inspiró a Shakespeare una de las más dramáticas historias de amor, fue la segunda ciudad que visitamos en nuestra pequeña aventura por el norte de Italia. Sólo estuvimos un día en ella y fue suficiente, ya que es muy pequeña y, desde luego, acabamos entendiendo el encanto que llevó al escritor británico a ambientar Romeo y Julieta allí.

Después de un día pateando sus calles, puentes, casas, castillos y escaleras, el veredicto es el siguiente:

9 cosas que no puedes perderte de Verona.

1. Ir el primer domingo del mes (excepto en los meses de verano) ya que la mayoría de los museos y atracciones turísticas pueden visitarse gratis.

2. Visitar la casa de Julieta y tocarle… las tetas, sí, las tetas. Se dice que da buena suerte en el amor, aunque viendo cómo le fue a ella… También puedes dejar huella y testimonio de tu actual/pasado amor en forma de corazón con iniciales, fecha, post-it con deseo, candado o chicle pegado en la pared… ¡para todos los gustos, señores!

3. Detenerse en el mercadillo de la Piazza delle Erbe. En él encontrarás puestos con souvenirs para todos los gustos: desde camisetas horteras y postales sobrecargadas, hasta originales regalos, como pasta de colores o bisutería de Cristal de Murano.


4. No visitar solamente el Puente de Piedra. Verona es una ciudad partida por el río Adigio, por lo que cuenta con numerosos puentes. Aunque el más famoso sea el Puente de Piedra, por ser el monumento romano más antiguo de la ciudad, vale la pena recorrer el río y detenerse en los demás puentes.

5. Subir al Castillo de San Pietro. Aunque las escaleras parezcan interminables, lo que te encontrarás arriba te hará olvidar el esfuerzo: una panorámica increíble de la ciudad.

6. No preocuparte en ningún momento por el transporte: todo lo que hay que ver, se ve a pie.

7. Entrar en la Catedral y no olvidar llevar algo para cubrirte los hombros y las piernas (En la entrada 14 Cosas imprescindibles que hacer en Génova ya explicamos el por qué).

8. Tomar un helado en L’Arte del Gelato, una heladería de la Via Leoni.

9. Sentarte a tomar algo en Piazza Bra. Se trata de la plaza con la que te topas nada más entrar al casco histórico de la ciudad. Está repleta de bares, restaurantes y cafeterías en las que podrás disfrutar comiendo mientras observas la Arena de Verona. 

 

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