14 cosas imprescindibles que hacer en Génova

GENOVA

Como ya expliqué en la entrada “Los preparativos de la aventura”, mi viaje por Italia comenzaba con dos días en Génova. Nada más llegar, una de mis amigas se encargó de definirla: “Tías, esta ciudad está desvencijada”  Esta ciudad, pese al San Benito que mi amiga le plantó desde el primer minutoes excitante y muy muy variada: me atrevería a decir que dos días son insuficientes para disfrutarla como es debido. He de adelantaros que terminó siendo nuestra preferida de las que visitamos.

Definir Génova como “desvencijada” no fue desacertado -aunque
pueda sonar desalentador- ya que se trata de una ciudad portuaria en la que la humedad se encarga hacer de las suyas en las fachadas y con un casco antiguo constituido por callejuelas estrechas que parecen abandonadas. Sin embargo, esto acaba siendo su encanto principal.

A continuación, os dejo una lista de 14 cosas que no podéis dejar pasar en Génova:

  1. Alojarte en el Bed and Breakfast Borobudur. Reservamos este alojamiento porque nos pareció el más barato de los que ofrecían las cosas que necesitábamos: cercanía al centro, Wi-fi y desayuno. Se trataba de una habitación en un piso compartido y no esperábamos nada del otro mundo pero nos sorprendió mucho: todo estaba limpísimo, se encontraba a 2 minutos andando de la Catedral, incluía toallas y productos de baño, el Wi-fi era más rápido que el de nuestras casas, teníamos una cocina totalmente equipada a nuestra disposición, el desayuno era muy completo y los dueños fueron muy amables. ¡Hasta nos recibieron con Focaccia!.. lo cual me lleva al siguiente “imprescindible”:
  2. Probar la Focaccia. Se trata de un plato tradicional de Génova que es, ni más ni menos que una salaílla alargada, a la que le añaden diferentes ingredientes como aceitunas, tomates cherries…
  3.  Pasear sin mapa ni propósito. Dejarte llevar en esta ciudad resulta realmente mágico ya que cada calle es diferente y no sabes qué vas a encontrarte en el siguiente paso: desde oscuros callejones que parecen sacados de un libro de las Aventuras del Capitán Alatriste, hasta amplias avenidas comerciales que no tienen nada que envidiarle a la Gran Vía de Madrid.
  4. Obtener un bono de transportes ATM de 24h (se adquieren en los estancos). Aunque todo está bastante cerca a pie, vale la pena sacarlo para acercarte a los pueblos de alrededor y subir en telesférico o ascensor a los puntos más altos de la ciudad. Estos cuestan 4’5€ por persona y permiten usar libremente el metro, los autobuses urbanos, los trenes que van a los pueblecitos circundantes y los telesféricos y ascensores que suben a los puntos panorámicos de la ciudad.
  5. Ir tapadito para visitar Iglesias y Catedrales. Lo primero con lo que te topas en cada uno de estos lugares es un cartel que te pide amablemente que no entres con los hombros o los muslos descubiertos. Nosotras, que fuimos a primeros de agosto, muy tapadas no íbamos, la verdad e, independientemente de nuestro acuerdo o desacuerdo con esta petición, pensamos que lo mejor era cumplir con ella. Un truco si viajas en verano es llevar en la mochila un pañuelo grande que puedas echarte sobre los hombros para en
    trar.
  6. Probar la pasta artesanal de Il Pastificio Artigianale. A pesar de su apariencia sencilla y la desalentadora vajilla (todo de plástico), la pasta de este sitio es lo más auténtico que vas a probar.
  7. Comerte una hamburguesa en Il Masetto. ¿Ir a Italia para comer hamburguesa? Sí, en este sitio vale la pena. Decidimos ir porque leímos un montón de reseñas buenas sobre esta hamburguesería y todas fueron ciertas.
  8. Tomar algo en Piazza
    delle Erbe
    . Se trata del corazón de Génova en cuanto a “papeo” se refiere. Es una plaza rodeada de bares y restaurantes en la que el ambiente es genial, ya sea para comer o para tomar una copa.
  9. Visitar Boccadasse para una cena. Boccadasse es un pequeño pueblo de pescadores que se encuentra a unos 20 minutos del centro de Génova en bus o en tren. Toda la vida de este pueblo se concentra en su pequeña playa, en torno a la cual encontramos cerca de una decena de restaurantes y quioscos de comida. Nosotras optamos por la económica y bohemia opción de extender las toallas en la orilla y comprar unos trozos de pizza y unas botellitas de vino.
  10. Tener cuidado con el metro y sus horarios. Nosotras nos llevamos un chasco cuando, al volver en tren desde Boccadasse después de cenar, nos lo encontramos cerrado. Está abierto y funcionando desde las 6:00 y solamente hasta las 21:00, lo cual nos sorprendió bastante.
  11. Subir a las vistas panorámicas. Génova cuenta con 2 funiculares y, literalmente, 9 ascensores que te llevarán a los puntos más altos de la ciudad. Vale la pena usarlos, y más si has sacado el bono de transportes 24h, ya que te saldrá gratis.
  12. Validar el billete del tren. Este consejo,aparentemente obvio, deberían habérnoslo dado a nosotras, ya que el primer día no nos multaron 50€ porque aquella amable revisora vería el miedo y la ignorancia reflejados en nuestros ojos de guiris inocentes. Antes de subir a cualquier tren, es necesario “tickar” el billete en unas máquinas que pasan totalmente desapercibidas y que son más difíciles de encontrar que Wally entre aficionados del Atlético de Madrid.
  13. Entrar en la Iglesia de la Magdalena (Chiesa della Maddalena). Nosotras la encontramos por casualidad, callejeando, y cuando entramos nos quedamos encandiladas. Es impresionante y muy tranquila porque está medio escondida.
  14. Pasear por el Parque del Museo de Arte Oriental. Además de ser un sitio precioso y tener unas vistas espectaculares, si vas en verano será perfecto para tomar el fresco al lado de la catarata o las cuevas.

 

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