Aprendiz de perro. No te enfades.

APRENDIZ DE PERRO

Dina es oír la correa, y antes de que cuentes tres, está en la puerta de la calle y con la cabeza inclinada para que le pongas el collar, mientras que da pequeños giros de alegría.

 

En ese momento se siente feliz y su cola es un no parar. Esa alegría muchas veces desaparece cuando durante el paseo nos encontramos un perro que no le hace gracia. Justo en ese momento sus movimientos de cola y su alegría, son sustituidos por tirones de correa y ladridos.

 

Me enfada ese comportamiento, porque da igual ya lo que dure el paseo, Dina olvida que tiene que hacer pipí y caca y hasta que lleguemos a la casa irá enfadada y dando ladridos.

 

Pues bien, nosotros los humanos tenemos un comportamiento parecido. Muchas veces, nos ocurre algo insignificante, ese hecho hará que no disfrutemos del paseo ni del día, e incluso de la semana. Somos incapaces, de pararnos y pensar que lo que ha ocurrido es mejor que lo dejemos atrás.

 

En unos de nuestros paseos, Dina hacía unos minutos que se había cruzado con un perro e iba ladrando. Se acerco una mujer y súper cariñosa le dijo, mientras la acariciaba:

 

Ladraora, no te enfades, que te apresas.

 

Durante unos segundos, pensé que Dina era un genio y había entendido lo que le había dicho, porque paró de ladrar, pero ese silencio duró hasta que a su mente volvió el perro.

 

Aquella mujer en una frase resumió lo que yo había pensado un montón de veces, Muchas veces nuestros enfados nos impiden disfrutar.

 

Ladraora, no te enfades, que te apresas. Aprendiz de perro- Pifiapifa

 

 

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