¡VIVA EL “WASAP” Y LA MADRE QUE LO PARIÓ! Aprendiz de la vida

Hasta el lunes 16 de enero, tenía silenciados todos los grupos de WhatsApp en los que estoy, quizás porque no sé concentrarme en lo importante y soy de realizar lo inmediato, y esa práctica (el silenciarlos) me ayudaba a no volverme loca. Tengo que decir, que para alguien tan social como yo, esta red social (valga la redundancia) es una “pasada”.

El mismo martes 17, les quité el silencio a TODOS LOS GRUPOS del WhatsApp, me ocurrió algo que me hizo pensar que por cada 10.000 mensajes chorra que tenga que leer, si aparece uno sólo en el que alguien pida ayuda, allí estaré yo.

Todas las madres tienen una fortaleza fuera de lo corriente, y la mía se encuentra en el umbral más alto, el martes lo descubrí. Pero ese día no pudo disimular más y pidió ayuda de una forma desconsolada, nunca había visto a mi madre así. Mi cabeza trabaja deprisa, quizás en algunas ocasiones con demasiada rapidez, tenía que llevar a mi madre al hospital y ella no podía andar y mucho menos bajar escalones, no me lo pensé, estaba desesperada, y puse un mensaje en un grupo de madres del cole de mi pequeño:

No tuve que esperar más de 30 segundos para obtener respuesta, en menos de una hora tenía a mi disposición 3 sillas de ruedas. Tenía a una persona ahogándose y no sólo me tiraron un salvavidas, pusieron a mi disposición todos los “guardacostas” de la zona.

Por eso hoy sólo puedo decir:

SOPHIE

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