8-sorbos-de-inspiracion-profesionales-con-corazon

Las empresas demandarán profesionales con corazón.

¿Nunca te he contado que siendo pequeña quería ser charcutera?

Hasta que ella llegó, todos los sábados mientras que mi madre compraba, me sentaba en el escalón de la puerta esperando a que terminara de comprar. Pero todo cambio cuando la contrataron. Creo que me podría haber pasado las horas muertas, viendo cortar el embutido. Me encantaba ver como sus manos con las uñas pintadas iban depositando cada loncha, en aquel papel perfectamente puesto en la balanza, mientras sonreía. La magia acababa cuando ella decía: pues listo. Y comenzaba cuando decía: el siguiente.

Con 18 años tuve que elegir que haría los próximos cinco años. No tenía nada claro que quería estudiar. Al final me decidí por hacer empresariales, algo que no me gustaba, pero que tenía salida. Los primeros tres años los recuerdo como un suplicio. Hoy doy gracias por aquella amarga experiencia.

Los estudios se puede decir que lo eché a suertes. Pero el trabajo al que me iba a dedicar en los próximos 35 años y el modo de realizarlo, lo tenía clarísimo. A lo largo de mi vida, había tenido la suerte de dar con profesionales con corazón y el modo en que trabajaban es a lo que yo aspiraba. Yo quería ser como María Antonia, María Jesús, Carmen, Antonio, Fernando, la charcutera, la churrera con su eterna sonrisa y frase: ¿azuquilla?, las muchachas de la mercería “Eugenia de Montijo”, las Marinas, Magdalena, Pepe, Francisco Polo, Cayetano, María del Mar y tanta gente de la que no sé el nombre, todos tan distintos pero con algo en común, lo mismo que ellos querían para sí mismos lo daban a los demás. Eran en el buen sentido, honrados y felices haciendo su trabajo.

A los 6 años quise ser charcutera y finalmente lo conseguí. En cada clase me siento como aquella muchacha.

Cuando llegue Julio, piensa la respuesta de dos preguntas ¿a qué quiero dedicar mi vida? y ¿en qué trabajo voy a ser feliz? porque en los próximos años las empresas van demandar profesionales con corazón, gente que haga bien su trabajo.

(A los meses, aquella muchacha fue despedida, la dueña le cogió celos. Cómo fue su vida después, lo desconozco, mi madre dejó de ir a aquella tienda de ultramarinos, pero estoy segura de que no tuvo problemas en encontrar trabajo.)

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