Pifa. Llegué desnuda.

Llegué un 23 de Abril desnuda y lo primero que me arropó fueron los brazos de mi madre. Que lástima que con los años se nos olvide que venimos sin nada material.

Con los años perdemos esa visión. Nos pasamos toda la vida atesorando cosas absurdas. Guardamos zapatos que no usamos, botones de ropa para cuando se caigan (que al final nunca encontramos cuando lo necesitamos), tickets de cine, ropa pasada (que quizás algún día se lleve), un pendiente suelto, un calcetín sin pareja, un azucarillo, un caramelo, un cd de música rallado, una nota o un poema, un rey del roscón, una vela de cumpleaños, fotos, etc…

Yo era de esas, guardaba lo más insignificante. Todavía guardo algunas cosas y otras las he digitalizado (uno no se cura de la noche a la mañana de las adicciones, lleva tiempo). Pero entre el antes y ahora aprendí una gran lección, no pasaría nada si todo eso desapareciera.

Con 38 años, número mágico para mi, la vida me llevó al instante de mi nacimiento, con esa edad la vida me volvió a poner desnuda y me enseñó lo que yo llamo la lección de la maleta.

La lección es muy fácil y si las haces mentalmente, entenderás lo que yo aprendí.

Coge una maleta (ni muy grande ni muy pequeña). Ahora piensa que vas a meter en ella, porque cuando cierres la puerta de tu casa, justo en ese momento, volará por los aires. Piénsalo muy bien (dedica unos 3 minutos en pensarlo),  y piensa qué no podría faltar en esa maleta.

Cuando tengas la maleta lista, dile adiós a la que fue tu casa. Seguramente llores, porque has vivido tanto allí, buenos y malos momentos.

Cuando estés a unos metros vuélvete y mira la que fue tu casa. Todo cenizas. Ahora elige una calle (coge una de tu infancia), y anda por ella unos metros. Busca un sitio para sentarte y abre la maleta para ver lo que guardaste. Sólo en ese momento te darás cuenta que has dejado a la persona que te pisó un día el pie cuando llevabas aquellos zapatos, la persona que te dijo que guapa estas con la rebeca del botón, la persona con la que fuiste al cine, la persona que te regalo el pendiente, la persona que te quitó el calcetín, la persona con la que escuchaste el cd, la persona que te regaló el caramelo, la persona con la que te tomaste el café, la persona que te escribió la nota, las personas con las que te comiste el roscón, las personas que te ayudaron a soplar la vela y las personas con las que reías en la foto. Te faltará lo más importante, la persona o personas que llenaron tu vida.

Ahora te pido que vuelvas hacer el mismo ejercicio, que vuelvas a tu casa y vuelvas a llenar la maleta, la vida nos da esas oportunidades. Si has aprendido la lección que la vida quiso que aprendiera, no perderás el tiempo en llenar la maleta, seguramente planifiques con las personas que tienes y quieres el viaje de tu vida, y algo más simple disfrutes del día con ellos.

Llegué desnuda pero desde el primer segundo, la vida me dio brazos que me arroparían siempre, los de mis padres y hermanos. Con los años la vida me ha dado más brazos. Todo lo importante, gracias a Dios lo tengo. Si en algún momento se me olvida la lección,siento frío y no tengo unos brazos cerca, recurro a  mi icloud personal, que es imborrable, indestructible, de tamaño muy pequeño y de memoria infinita, donde guardo olores, momentos vividos, besos en las heridas, abrazos y el calor que tantas noches me dieron mis padres en su cama cuando no podía dormir.

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