PAPELES EN EL VIENTO de Eduardo Sacheri

Papeles al viento (2011) de Eduardo Sacheri.

«A todos mis amigos: ustedes, que mantienen siempre la vida en movimiento.» (Dedicatoria del libro)

AUTOR.

Ver información de Eduardo Sacheri.

SINOPSIS

Alejandro, “El Mono”, ha muerto. Su hermano y sus amigos, un grupo de hierro desde la infancia, apenas se dan tiempo para el dolor. Les preocupa Guadalupe, la hija del Mono. Quieren darle todo el amor que sentían por su amigo y asegurarle un futuro.

Pero en el banco no quedó un peso. El Mono invirtió todo el dinero que tenía en la compra de un jugador de fútbol, un muchacho que prometía pero se quedó en promesa. Ahora está a préstamo en un club zaparrastroso del Interior. Y los trescientos mil dólares que costó su pase, a punto de evaporarse.

¿Cómo vender a un delantero que no hace goles? ¿Cómo moverse en un mundo cuyas reglas se desconocen? ¿Cómo seguir siendo amigos si los fracasos van abriendo fisuras en las antiguas lealtades?

Fernando, Mauricio y el Ruso, con las escasas herramientas que poseen, desplegarán una serie de estrategias nacidas del ingenio, la torpeza, el desconcierto o la inspiración, para conseguir su objetivo.

RESEÑA DE LA EDITORIAL.

Eduardo Sacheri demuestra una vez más su capacidad para construir personajes entrañables y contar historias que llegan de inmediato al lector.

Papeles en el viento es un canto a la amistad, y una prueba de que el amor y el humor pueden más que la melancolía. Una invitación a pensar sobre el poder de la vida para abrirse paso a través del dolor y poner otra vez en marcha la rueda de los días.

FRASES:

«Cuatro o cinco errores claves, en las últimas casillas del juego, las definitivas. Ni más ni menos. De eso el Ruso entiende. Muchas veces se ha sentido así, derrotado por poco, por no entender a tiempo cuál es la casilla peligrosa en la que hay que evitar caer a toda costa.»

«El único lugar del mundo donde el Polaco podía darle dimensión de epopeya a su éxito era en el sitio del que había salido…. Porque sólo allí podía demostrar la enorme distancia que lo separaba de su pasado.»

«No siempre el afecto más profundo es garantía de nada, ni a la hora de establecer una pareja ni a la de dar un consejo certero.»

«Qué me importa de qué espermatozoide salieron? No son mis hijas por eso. Son mis hijas por lo otro.»

«—Tengo cáncer. Las dos palabras del Mono barrieron con todas las demás y se instalaron, atroces y simples, ocupando todo el espacio alrededor.»

«Pero en el momento, cuando pudo, cuando debió haberlo hecho, se quedó callado. Y el tren había seguido de largo.»

«¿Hasta cuándo estuvo el Mono enamorado de esa mujer? ¿Hasta que se juntaron y su vida se transformó en un tormento? ¿Hasta que se separaron? ¿Y si la quiso siempre? ¿Y si hasta que se enfermó de cáncer y se murió siguió enamorado de esa yegua? ¿Qué fue lo que lo enamoró? ¿Qué le vio? ¿Qué virtudes fue capaz de inventarle?»

«Y me sentí bien, Ruso. Fue como si pudiera saber el último capítulo de un libro que viene mal, pero el último capítulo me demuestra que termina bien, ¿entendés? Si todo este quilombo nos lleva a la conversación con Lourdes, y a ese acuerdo, entonces está bien. Vale la pena. Yo quiero llegar a eso que ya viví, que ya se dio, entendés»

«¿Dos meses? ¿Ya han pasado dos meses? Qué cosa rara resulta el tiempo. A veces se hace de chicle y otras se evapora así, como ahora.»

«Yo me cuido. Me tomo todas las mierdas que me dan. Me hago todos los estudios que me digan. Pero no puedo dejar todo entre paréntesis, ¿entienden? No puedo dejar de vivir mi vida hasta que me cure o hasta que me muera. ¿Tan difícil es?»

«No hay manera de que queden todos contentos. Cuando alguien gana, alguien pierde. Y por cada uno que le pide a Dios y recibe, hay otro que pide y queda de garpe.»
«En eso de aprender a perder. Que la verdad que es una joda.
—…
—…
—¿Una joda por qué?
—…
—¿Se aprende a perder alguna vez?
—…
—…
—Qué joda. Es lo que más te pasa.
—Qué.
—Perder, boludo. Uno pierde más de lo que gana. ¿O no? Y no se aprende nunca.
—…»

«Algún tiempo atrás han discutido con Mauricio acerca de las tradiciones. No se acuerda de lo que dijeron, pero hoy Fernando concluye que las tradiciones están para eso. Para que el mundo sea un sitio más acogedor, más previsible, más confiable»

MI MOMENTO CAFÉ

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Quien dice un café, dice un te ?

PENÉLOPE

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