LEGADO EN LOS HUESOS DE DOLORES REDONDO. Trilogía del Baztán II

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Legado en los huesos de Dolores Redondo, es el segundo libro de la Trilogía del Baztán, publicado en el mismo año que el primer libro (2013). Esta trilogía que te atrapa y no puedes dejar de leer hasta desentrañar los misterios que contiene.

AUTORA.

Dolores Redondo (Donostia-San Sebastián, 1969) escribe desde los catorce años y es la autora de la Trilogía del Baztán y ha recibido el Premio Planeta 2016 por Todo esto te daré.

BIBLIOGRAFÍA:

baztan-2SINOPSIS.

El juicio contra el padrastro de la joven Johana Márquez está a punto de comenzar. A él asiste una embarazada Amaia Salazar, la inspectora de la policía foral que un año atrás había resuelto los crímenes del llamado Basajaun, que sembraron de terror el valle del Baztán. De pronto, el juez anuncia que el juicio debe cancelarse: el acusado acaba de suicidarse en los baños del juzgado. Ante la expectación y el enfado que la noticia provoca entre los asistentes, Amaia es reclamada por la policía: el acusado ha dejado una nota suicida dirigida a la inspectora, una nota que contiene un escueto e inquietante mensaje: «Tarttalo». Con una sola palabra, se destapará una trama sobrecogedora que envuelve a la inspectora hasta un trepidante final.

FRASES.

Y la abrazaba más fuerte, reteniéndola en sus brazos un poco más, aunque ella tampoco quería irse.

La lealtad tiene el corazón tranquilo (Shakespeare).

No hay que creer que existen, no se debe decir que no existen.

La tentación es eso, ni ciegos ni invisibles. Cuando uno decide que ama a otro tanto que renuncia a todos los demás no se queda ciego ni se vuelve invisible, sigue viendo y le siguen viendo. No tiene ningún mérito ser fiel cuando lo que vemos no nos tienta o cuando nadie nos mira. La verdadera prueba se presenta cuando aparece alguien de quien nos enamoraríamos de no tener pareja, alguien que sí da la talla, que nos gusta y nos atrae. Alguien que sería la persona perfecta de no ser porque ya hemos elegido a otra persona perfecta. Ésa es la fidelidad.

No hay miedo como el que ya se ha probado, del que se conoce el sabor, el olor y el tacto. Un viejo y mohoso vampiro que duerme sepultado bajo cotidianidad y orden, y que mantenemos alejado, fingiendo una calma tan falsa como las sonrisas sincronizadas. No hay miedo como el que conocimos un día y que permanecía inmóvil, respirando con un jadeo húmedo en algún lugar de nuestra mente. No hay miedo como el que produce la sola posibilidad de que el miedo regrese.

MI MOMENTO CAFÉ

PENÉLOPE

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