Nací en 1975 y, en mi época, eso de llevar agendas no era demasiado habitual. Si quería recordar algo, simplemente tenía que abrir la carpeta de recuerdos, situada en el hipocampo, y anotarlo allí.
Con el paso de los años, además derecurrir a la carpeta de recuerdos, descubrí otro método: el punto en la mano. El problema de la técnica del Bic no era que se borrara al lavarme las manos. El verdadero problema era que, pasadas unas horas, veía aquellos puntos y ya no recordaba por qué demonios me los había puesto.
No sé si la gente que se tatúa frases, nombres o imágenes lo hace con la misma finalidad con la que yo recurría al Bic: para no olvidar algo. Si es así, tengo una recomendación: que no lo hagan. Porque lo importante no se olvida. Y lo que no es importante … ¿para qué recordarlo ?. Y lo que hoy es importante mañana no.
Hace poco, mi hijo, estando en Roma, me mandó una foto en la que aparecía un tatuaje con dos palabras: tutto passa.
Me parecieron unas palabras preciosas. Pero desde aquel día les he dado millones de vueltas, pocas son, conociéndome. Y aquellas dos palabras, que al principio me parecieron preciosas, han terminado resultándome demoledoras. Sobre todo cuando las acompañamos de otras dos grandes mentiras que nos han repetido hasta la saciedad: «el tiempo lo pone todo en su lugar» y «el tiempo lo cura todo». Esperar a que pase el tiempo para que todo cambie es, como mínimo, un poco ingenuo. Esperar a que los astros se alineen y que la gente cambie … lo veo complicado.
Pretender que todo dé un giro para que tu mundo empiece a girar como tú quieres mientras tú permaneces sentada esperando … todavía más. Porque, como diría una de Graná que yo conozco: Tutto passa.Una polla.
Si te quedas sentado esperando, lo único que puede pasar es un autobús, un metro, un tráiler por encima o una paloma que te cague. Pero puedes tener por seguro que, si tú no haces nada, probablemente todo seguirá exactamente igual.
El tiempo pasa, sí. Pero el tiempo no decide por ti. No llama por ti. No se va por ti. No empieza de nuevo por ti. No cambia tus circunstancias mientras tú esperas a que ocurra un milagro.
Si quieres que algo cambie, hay una verdad que conviene recordar:
TODO DEDENDE DE TI
Cuando recogimos a mi hijo de su vuelta de Roma, no le comenté nada sobre aquel tatuaje. No sé si con los años recordará aquella foto que me envió con aquellas dos palabras: tutto passa.
Pero creo que nunca olvidará lo que su padre y yo le enseñamos en los días siguientes. Todo lo que vivimos aquellos días quedó guardado en nuestra memoria y, para que no se nos olvidara, también en una pizarra Vileda pinchada en la pared.
