EL MAL HIJO de Salvador S. Molina

El mal hijo (2024) primera novela de Salvador S. Molina

AUTOR

Salvador Serrano Molina (Alhama de Murcia, 1992) es escritor, dramaturgo y guionista de cine y televisión. En 2017 se diploma en Guion por la ECAM. Ha sido finalista del XVIII Premio SGAE Julio Alejandro por su guion titulado Se fue con la noche. En 2022 su largometraje Manu conduce de noche fue seleccionado en la cuarta edición de las Residencias de la Academia de Cine. Para teatro ha escrito Mantua, estrenada por la compañía SinFin. Durante varios años ha compaginado su trabajo como guionista con las labores docentes en la ECAM, y en el Máster en Guion Cinematográfico y Series de Televisión de la Universidad Rey Juan Carlos. El mal hijo es su primera novela.

SINOPSIS

Basada en unos hechos reales que ocurrieron pero que, a la vez, nunca llegaron a suceder.

Es uno de los veranos más calurosos que se recuerdan en la huerta murciana. Una abuela y su nieto de once años atraviesan los campos infinitos de limoneros y paleras comidas por la cochinilla. Es allí donde ella quiere mostrarle algo que nadie más ha visto: en una vieja caseta de labriegos, la Pascuala tiene secuestrado a su propio hijo.

Cuando su padre desaparece, Rubén se muda a vivir con su abuela, a la que apenas conoce. Hasta entonces se ha criado con su madre, con su familia gitana; y es que Rubén tiene dos mitades, dos sangres.

Es en esos días interminables de calor, en Alhama de Murcia, un pueblo quemado por el sol y rodeado de inmigrantes que recogen las cosechas, donde el nieto descubre todo lo que nunca supo sobre su padre mientras deja atrás los últimos días que le quedan de niñez.

Solo entonces Rubén comprenderá hasta dónde está dispuesta a llegar una madre, una abuela, para cuidar de su familia.

OPINIÓN

Se lee rápido con una sonrisa en los labios y una lágrima en el corazón. Me ha encantado, muy bien escrito. En espera del siguiente libro.

FRASES

«…mirando al suelo, trayendo un silencio de esos en los que se te escuchan hasta las tripas. Estuve por levantarme y largarme de allí, pero justo cuando fui a hacerlo me di cuenta de que, si lo hacía, podría ser uno de esos momentos en los que sabes que puedes provocar algo mucho peor.»

«Y no me estoy quejando, ojo. Cada uno se toma como quiere lo que tiene encima.»

«Tampoco es que quiera saberlo todo de pe a pa, porque meter las narices de lleno en lo que pasó sería lo más parecido a golpearme la rodilla con un martillo. Está bien saber cosas, pero no saberlo todo; creo que los hijos no deberían saberlo todo de sus padres, porque entonces muy posiblemente acaben convirtiéndose en ellos.»

«Aunque, la verdad, hablar hablábamos poco. No había nada que decir; supongo que eso está bien, saber que no hay nada que decir y evitar conversaciones estúpidas.»

«…le pesaban los ojos, el delantal, la vida.»

«Hay cosas raras que me pasan que no sé si me pasan a mí y ya está o le pasan a todo el mundo. Por ejemplo, hay veces que voy por la calle y pienso sin ton ni son en algo que dije hace días o, no sé, cuando fuese, algo estúpido de lo que no me siento orgulloso, y me entra tanta vergüenza ajena que me da por menear la cabeza para quitármelo enseguida de encima por miedo a que los que van por la acera lo oigan y sepan lo ridículo que soy. Hay otras en las que sé.»

«A lo mejor era cierto; a lo mejor el pueblo no estaba tan mal. A lo mejor vivíamos en el mejor lugar del universo y nosotros éramos incapaces de verlo. A lo mejor todo depende de eso, de saber mirar las cosas.»

«Empezó pronto a probar cosas que no debía, pero no creo que haya ninguna edad concreta para tomar cosas que no se deben.»

PENÉLOPE

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