Durante 9 años, fui opositora de secundaria. Oposiciones de secundaria.

Para muchas personas SEPTIEMBRE supone el comienzo del año y con ello un sinfín de propósitos. Durante muchos años, Septiembre supuso para mí, la vuelta al cole y sentarme en una silla todas las tardes para prepararme las oposiciones de secundaria en la especialidad de Economía.

PREPARAR OPOSICIONES Y APROBARLAS no es nada fácil. Requiere mucho sacrificio, paciencia, motivación y visión de futuro. Lo de visión de futuro es fundamental. Nunca creas dos leyendas, la primera “no había estudiado y aprobó” y la segunda “había estudiado tanto que aprobó”. Pero sin duda, de las dos, la última es la más dañina. Aunque si es verdad, que como dicen en Galicia, cuando se refiere a las Meigas, haberlas haylas.

Eso no significa que para aprobar no tengas que estudiar, yo estudié muchísimo, pero hay veces que uno tiene que tener visión de futuro. Por mi experiencia, las oposiciones confirman mi teoría de Llegar en el momento justo.

Visión futuro = Por muy fuerte que sea el palo, paso que das nunca es para atrás. Mantente firme hasta que llegue tu tren.

Yo aprobé a la quinta vez que me presentaba a las oposiciones de secundaria  (algunos pensarán no estudiaría lo suficiente las anteriores, que equivocados están). En las dos primeras se opositaba a 6 plazas. No se ni como me planteé estudiarlas. Después con los años, aumentaron las posibilidades, hasta llegar a 50 plazas. El número de plazas, LA SUERTE y mi trabajo durante 9 años, hicieron que obtuviese plaza. No me había ido ni abandonado a la primera de cambio, seguía en pie esperando coger el tren.

Durante ese periodo de 9 años, me tuve que plantear muchas cosas. Cada vez que suspendía era un palo enorme a mi trabajo, tanto para nada. Y pensar que nunca sería posible. Pero tengo que decir una cosa, SI EL PALO ERA FUERTE, CADA VEZ QUE ME CAÍ ME LEVANTE CON MÁS FUERZA.

 

Si llegó un momento que decidí que las oposiciones no podían decidir mi vida, y cada una de las decisiones que tenía que tomar. Las oposiciones me acompañarían en mi día a día, pero no decidirían por mí. Así que con los ojos cerrados, decidí que el año de oposiciones tendría un hijo, ya rondaba los 32 años. Si, dos cosas que a cualquiera le habrían estresado, pero hay un refrán que dice lo poco espanta y lo mucho amansa, y eso es verdad. Ni tenía tiempo para pensar en si mi hijo estaba en el percentil adecuado ni tenía tiempo de pensar que ocurriría si no aprobaba. Solo tenía tiempo para amamantar a mi hijo y para estudiar, sin plantearme nada más.

De aquellos años,  menos el temario que lo quemé, guardo un oso panda (que me traería suerte) y cuaderno donde apuntaba los temas que sabía y los repasos y una foto en la que aparezco estudiando junto a mi hijo.

Mi gran error fue no mimarme más, yo misma me castigaba a veces. Por eso, cuando descubrí hace unos años, la empresa Quieretemucho me pareció una idea genial. Esta empresa vende productos para animarte en tus días de estudio y sobre todo para que puedas planificarte. Su agenda sin duda, es perfecta para un opositor.

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