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MARIDOS de Ángeles Mastretta

Maridos (2007) de Ángeles Mastretta.

«Para Catalina y Mateo por el fervor con que viven y las estrellas con que sueñan»
Me gusta esta dedicatoria de Ángeles Mastretta a sus hijos, porque me recuerda a los míos…

AUTORA

ÁNGELES MASTRETTA nació el 9 de octubre de 1949 en Puebla, México, donde vivió hasta los diecisiete años en que se mudó a la capital, Ciudad de México, después del fallecimiento de su padre Carlos Mastretta.

Estudió periodismo en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y empezó a colaborar en el periódico vespertino Ovaciones. En 1974 recibió una beca del Centro Mexicano de Escritores para participar en un taller literario al lado de escritores como Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Fue directora de Difusión Cultural de la ENEP-Acatlán y del Museo del Chopo.

Mastretta es también miembro del Consejo Editorial de la revista NEXOS de la cual su esposo, el escritor Héctor Aguilar Camín, fue director de 1983 a 1995. Colabora habitualmente con Die Welt y El País.

En 1985 publicó su primera novela «Arráncame la vida», que recibió el Premio Mazatlán y tuvo un inesperado éxito. En 1997 recibió el premio Rómulo Gallegos por «Mal de amores», su segunda novela.

En su obra asume una posición liberadora de la mujer oprimida que logra tener control de su destino. Gracias a esas obras, la famosa escritora fundó y organizó grupos tales como «Unión de Mujeres Antimachistas», en el DF.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Arráncame la Vida (1985)
  • Mujeres de ojos grandes (1990) (2009)
  • Puerto libre (1993)
  • Mal de Amores  (1996) (2009)
  • El mundo iluminado (1998)
  • Ninguna eternidad como la mía (1999)
  • El cielo de los leones (2003)
  • Maridos (2007)
  • La emoción de las cosas (2012)
  • El viento de las horas (2015)

SINOPSIS

Los protagonistas de estas estupendas historias conjuran el paso del tiempo, espantan las tristezas de los desencuentros y las separaciones o celebran pequeñas victorias compartidas. Son parejas en vilo, en trance de ser y dejar de ser: la pareja fugitiva, cambiante, belicosa, alegre e irrenunciable.

Después de años sin verse, y mientras juegan una partida de ajedrez, Julia Corzas cuenta historias de amor y desamor a su tercer marido, que se abandona a la calidez de su voz. De su imaginación nacen maridos infieles que no se cansan de traicionar, eternas enamoradas que siempre perdonan, viudas que aún fantasean con ser felices, amigas que se asombran ante las vueltas de la vida, novios que van y vienen sin despedirse del todo y esposos que aún logran sorprender. Todos se dan cita en estas páginas, que buscan el destello difícil de la pareja, el lugar donde la vida lucha con la costumbre.

OPINIÓN.

Un libro sabio, divertido, irónico, evocador… con muchas divertidas y hermosas frases… de muestra un botón…

FRASES

«Cada uno tenía otra casa y otro mundo y cada uno sabía que el mundo entero podía también estar en otra parte.» — Con todo y todo

«La vida privada tiene sus delirios y sólo cada quien lleva las cuentas como se debe. Ningún grupo puede juzgar con tino los entresijos de una pareja si no está dentro de ella.» — Sal

«Paz Gutiérrez, una mujer cuyo nombre reñía con ella a cada rato» — No se habló más

«Esa noche Natalia sintió su cuerpo envejeciendo y sintió el corazón cada vez más joven, más ávido, más triste. Más triste y más ávido que cuando era joven. Tenía el deseo como gajo de luna y tenía a su marido guapísimo […] dormido tenía un aire apacible, como si su prisa de siempre anduviera en vilo, a su alrededor, pero sin tocarlo.» — Cana al aire

«De vez en cuando, pensó, sí sirven de algo los maridos.» — Inundación

«Había estado en cien lugares, pero sólo en ese trozo de mundo quiso quedarse, y eso lo supo porque cuando miró a Guadía miró de frente la única patria que le interesaba tener» — Antonio Ibarra

«Ese señor que aún dormía a su lado: ¿la quería bien, la quería regular, la quería por costumbre? Era cosa de adivinarlo, porque él ya no andaba pregonándolo por todas partes. La daba por dada.» — ¿Ya quedé?

«Sus hijos no tendrían problemas. El mismo padre que tuvieron tendrían. Siempre estuvo él más tiempo en sus cabezas que en sus vidas, sabían de él lo que ella les contaba, así que con recordarlo bien frente a ellos les quedarían padre y memorias para toda la vida. Ésa es una suerte de las viudas, ningún contratiempo les impide mejorar al hombre con el que convivieron y entre más tiempo pasa, mejor recrean el mundo idílico que alguna vez soñaron.» — La Señora Fez

«Tenía cincuenta años y el cuerpo aún estremecido de los veinte. A diario se preguntaba qué hacer con ella y sus deseos, tan fuera de lugar, llamándola a querer el sol sobre su cuerpo, una ola mojando sus piernas, la piel de un hombre ajustándose a la suya, sin más.» — Se encontraron

« […] la única fidelidad se la debía al cuerpo que habitaba sus deseos.» — Se encontraron

«Ningún hombre más bueno, pensó. Ninguno más fiel, ninguno más ingrato.» — Ninguno más ingrato

«¿De qué andar preguntándose por los sueños de un hombre cuando se puede andar de pie entre tantos sueños?» — De viaje sin maridos

«Ella veía por sus ojos hasta que se fue quedando medio ciega.» — Ver para creer

«¿Cómo se te ocurre tratar de suicidarte? Siquiera por curiosidad se queda uno viva» — Ver para creer

«A veces, cuando un lazo se estrecha de más, en lugar de unir, corta lo que amarraba.» La hora exacta

«Le gustaba que se diera por dicho lo no dicho, que nada hubiera que adivinar, como si todo lo incierto se conociera desde hacía mucho.» — La hora exacta

«A simple vista no se podía ser más feliz, así que ella pasó un buen rato de su vida sonriéndole a la felicidad» — La emperatriz Merluza

«[…] cuando había viaje, sólo llegaban a la orilla del camino a ver cómo se iban alejando los hombres que tenían pies iguales a los de las mujeres, pero podían usarlos, como no podían ellas, para salirse a ratos del horizonte idéntico y el tiempo detenido» —Tejiendo la fortuna

«Hay gente que se quiere a tiempo, a destiempo y todo el tiempo» —Té para tres.

«Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido» —Té para tres.

«Dolores la oía hablar y no lo podía creer: había en el mundo tal cosa como una tabla de salvación. Y semejante tabla era un velero con una muchacha en la proa.» — Media naranja

«[…] le entró una tristeza de amanecer lloviendo. Sentía el alma húmeda, oliéndole feo del coraje, con una trabazón en la mandíbula y ganas de arrancarse a correr hasta convertirse en el polvo de sus pasos.» — En el Parque

«Qué complicado saberlo en el mundo. Qué triste hubiera sido no saberlo» — Tentar al Diablo

« […] quien aprende a estar solo aprende a saber lo que quiere. Ella sabía estar sola, sabía lo que quería.» — Tentar al Diablo

«No hay mujer, por perversa que haya sido, que no se merezca varios años de viudez» — El reino de los perros

«Pero nadie oye consejos cuando tiene el cuerpo enardecido.» — Amanda en la luna

8SORBOS CITAS

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