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LOS MUERTOS VIAJAN DEPRISA de Vicente Garrido & Nieves Abarca

Los muertos viajan deprisa (Valentina Negro y Javier Sanjuán – 4, 2016) de Nieves Abarca y Vicente Garrido. Cuarta entrega…

… y (para mi) la segunda mejor novela de esta saga de Valentina Negro, una saga, la primera entrega me enganchó, las segunda y la tercera me entretuvieron, pero eran meras continuaciones de la primera; esta nueva entrega supone la consolidación del personaje de Valentina Negro y su “Camarilla”, con menos violencia, más madura y profunda, primando el “cómo” nos lo cuentan, con reflexiones de esas que “me tocan la patata”, a la acción, siempre necesaria en la novela negra, pero no única dueña y señora.

«Como Lázaro, una segunda oportunidad. Si es difícil venir de la nada y sobrevivir, imagínate llegar de la muerte y echar a andar.»  — Como Lázaro, Carlos Zanón.

AUTORES:

Ver información de Vicente Garrido y Nieves Abarca

SINOPSIS

La historia —que toma su título de una cita de Bram Stoker— arranca con un brutal asesinato a bordo del Tren Negro, en el que varios escritores se dirigen a un famoso encuentro de literatura policíaca. Tras este crimen vienen otros, siempre llenos de simbolismo.

La inspectora Negro y su inseparable compañero, el criminólogo Javier Sanjuán, tienen que averiguar quién es el enigmático asesino de escritores. Mientras tanto, un peligroso violador de adolescentes, capturado en el pasado por Valentina, ha escapado de la cárcel, complicando aún más la situación.

Los muertos viajan deprisa es una invitación a asomarse a las debilidades humanas y una reflexión sobre los motivos que pueden llevarnos a la maldad. Un relato extraordinario que va más allá de cualquier etiqueta de género.

FRASES

«Oyó carraspear al enfermero, ruido que humanizó la sonoridad difusa de las noches en la cárcel, llenas de ruidos metálicos y crujidos, como si toda la prisión conformara un ser vivo que, apesadumbrado, ansiara tener la paz que solo estaba al alcance de la conciencia limpia de los hombres justos.»

«A veces la verdad parece cruel cuando es pronunciada, es lo malo que tiene, ¿no es así?»

«La naturaleza humana es sorprendente. Al final, todo lo que escribimos se queda en mera palabrería ante la extrañeza de la realidad.»

«No precisa meterse en la mente del asesino, no; es más una cuestión de comprenderle, de averiguar las fantasías e impulsos que promueven actos tan atroces. […] mejor en ser críticos de sus obras, en entender el código con el que un cerebro asesino se comunica con nosotros; si tal cosa como “meterse en la mente del asesino” fuera posible, quedaríamos inutilizados para verle tal y como es, porque su propio laberinto nos dejaría ciegos»

«Procuraban verse al menos una vez al mes para hablar sinceramente de todo, como hacen las personas que comparten los lazos de afecto más intensos.»

«En ocasiones el amor no ama»

«La mejor presencia es una gran ausencia de la que todos hablan»

«Para perseverar en su naturaleza esencial […] no había sabido escucharle, o no había querido, porque la gente de su estirpe no gustaba de profundizar en las cavernas de su alma. Les agradaba ver el mal en los demás, conocerse a sí mismo de poco serviría en realidad.»

«Recordad siempre que el lector lo que quiere en el fondo es pasar varias horas sentado en su butaca sin parar de leer; alguien que escribe una buena historia no intenta ser mejor que la historia que cuenta»

«Con eso no digo que haya que descuidar el estilo: está muy bien imitar el escueto y duro lenguaje de los americanos, pero nunca olvidemos que somos españoles, tenemos otro tipo de expresividad, de sensibilidad literaria…»

«A pesar de ese lujo[…] nada podía sustituir a un maestro que sabía encandilar el alma de los alumnos; al fin la educación no era sino el pequeño milagro de un chico reflejándose en un adulto al que podía respetar. Y para eso no eran necesarios caballos o piscinas.»

«Mi literatura, mi exposición ante ustedes, no tiene el propósito de que me juzguen, sino de que encuentren alguna razón para comprender cómo el ser humano puede ser, en muchos casos, víctima y verdugo a un tiempo…»

«De pie, en la UCI, mirando la puerta blanca […] Había un constante trasiego de médicos, enfermeras y enfermeros, auxiliares, familiares llorosos, gente con caras de zozobra o, directamente, personas que rezaban y miraban al cielo y a la puerta blanca que los separaba de los suyos una y otra vez con el desconsuelo y la esperanza clavados en las pupilas.»

MI MOMENTO CAFÉ

PENÉLOPE

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