LECTURA DE EVASIÓN – LORENZO SILVA – DONDE LOS ESCORPIONES

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La lectura es para el verano. En mi anterior entrada recomendaba lecturas para los más pequeños de la casa durante el verano. Sugería que las series (un mismo personaje protagoniza unos cuantos libros) suelen tener bastante éxito entre los niños y adolescentes y que es una buena estrategia para engancharlos a la lectura. En el post que os traigo hoy os quiero invitar a que leáis una saga para adultos porque creo que éstas son también magníficas para  así tener un motivo lector asegurado.

Penélope en este mismo blog y en su entrada CINE DE VERANO EN FAMILIA decía lo siguiete:

“Si el cine consigue que un individuo por dos segundos olvide que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas, o ha tenido una discursión con su jefe, entonces el cine ha alcanzado su objetivo” (Billy Wilder)

Esta cita representa lo que yo quiero cuando veo una película, ENTRETENIMIENTO.

“Al final todo va a acabar bien, y si no acaba bien, es que aún no es el final” (“El exótico hotel Marigold”)

Esta frase define lo que siempre espero de una película, JUSTICIA POÉTICA, me gusta que la historia que me cuenta acabe bien; para ver una historia que no acabe bien veo el telediario o leo el periódico.

Pues con la lectura de evasión perseguimos exactamente los mismo: ENTRETENIMIENTO Y JUSTICIA POÉTICA. Son muchas las ocasiones en las que necesitamos leer para evadirnos de nuestro mundo y vivir peripecias en mundos paralelos. La saga de Lorenzo Silva que protagoniza una pareja de la guardia civil (no al uso) es excelente para cubrir este objetivo.

El subteniente Bevilacqua y  la sargento primero Chamorro,  su escudera, llevan casi veinte años resolviendo casos y ya nadie discute que en la andadura de la resolución de esos sucesos nos han ido dibujando la historia de España de las últimas décadas.

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Todos los libros de esta pareja de la benemérita son (algunos de ellos tienen premios literarios importantes):

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Acabo de leerme el último, DÓNDE LOS ESCORPIONES:

Algunas citas de la novela:

Está el mundo donde rigen las leyes comunes y está este sitio, que a su manera presta un servicio público, es el apartadero adonde va a parar lo que nadie quiere ver.

Creía conocer a mi hijo, que era un buen chico y tenía la cabeza razonablemente amueblada, pero al final nunca sabemos nada cierto de nadie, y menos aún de aquellos de quienes más angustiosa es nuestra necesidad de saber.

No sé que decirte. Es verdad que este es un país cada vez más viejo y más temeroso, pero de un tiempo a esta parte todo acaba saliendo a la luz, y  con consecuencias cada vez más impredecibles para los que partían el bacalao. A falta de revolución, hay gente muy rebotada, han tensado mucho la cuerda y no cabe seguir manteniendo según que impunidades. No me creo eso de que el miedo ha cambiado de bando, pero quizá empieza a estar un poco más repartido.

Así es la vida, sin embargo, caprichosa e incomprensible, y envejecer es en  buena medida aprender a aceptar su absurdo con naturalidad y sin descomponerse.

-Alguien tiene que salir a embestir los molinos, mi buen Sancho. Si toda la gente se quedara en casa poniendo pegas y haciéndose el listo, este mundo sería un lugar demasiado sórdido para vivir.                 – Vale, mi buen señor don Quijote. Pero mira al frente, no vayas a empotrar nuestro Rocinante incautado a los malos contra ese camión de la basura que está a punto de pararse junto al contenedor.

 

La reseña:

El subteniente Bevilacqua, con su primer caso fuera del territorio español, en el que viajará para investigar un asesinato en la base española de Afganistán.
Madrid, julio de 2014. Pasados los cincuenta, y ya con más pasado que futuro, el subteniente Bevilacqua, veterano investigador de homicidios de la unidad central de la Guardia Civil, recibe una llamada del responsable de operaciones internacionales. Se reclama su presencia inmediata a 6.000 kilómetros de allí, en la base española de Herat, en Afganistán.                                                   Un militar español destinado en la base ha aparecido degollado, y, junto a él, el arma del delito: una hoz plegable de las usadas por los afganos para cortar la amapola de la que se extrae la droga que representa la principal fuente de riqueza del país.                                                                                      ¿Se trata del atentado de un talibán infiltrado? Podría ser, pero también que la muerte tuviera otro origen, porque el ataque no reviste la forma clásica de esa clase de acciones, sino que hace pensar en algún motivo personal.                                                                                                                                     La misión de Bevilacqua y los suyos no es otra que tratar de desenmascarar a un asesino que forzosamente ha de ser un habitante de ese espacio cerrado. Sus pesquisas, bajo el tórrido y polvoriento verano afgano, les llevarán a conocer a peculiares personajes y a adentrarse en la biografía del muerto, un veterano de misiones bélicas en el exterior que guarda más de cadáver en el armario, para llegar a un  desenlace inesperado y desconcertante.

 

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