En el rompeolas.

Te veo y me gustaría abrazarte y darte ánimos, porque cada vez que te veo, pasas junto a mí con la mirada pérdida y  con un  cuerpo sin fuerza  que se levanta cada día por la inercia.

Ahora te encuentras en un rompeolas, en una situación angustiosa que parece no tener fin, incluso hay veces que piensas que sería más fácil dejarte arrastrar, ahogarte…

No te empeñes, es imposible, tu pequeño cuerpo lleva grabado en la memoria el momento en que tu cabeza y  cuerpo empujaban para salir a este mundo.

La naturaleza es sabía, y para venir a este mundo, nos las pone putas. Y es que podrían haber puesto una salida más fácil en lugar de un agujerillo tan pequeño.

Te voy a dar un consejo, que hace tiempo leí y me molestó en lo más profundo, odié a la persona que me hizo leer el libro, pero con el tiempo me di cuenta que sin duda era el mejor consejo: AMAR LO QUE ES.

Es duro, pero es verdad, todo depende de ti. Cuando empieces a darte cuenta que no puedes cambiar nada que no te afecte a ti, el mar se pondrá en calma, y lo que ahora parece un suplicio, empezarás a disfrutar de cada bocado y de cada sueño.

A ti, por ser tan pequeña pero tener un corazón enorme.

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