El hombre de la máscara de espejos (Valentina Negro y Javier Sanjuán – 3; 2014) de Vicente Garrido y Nieves Abarca. Tercera entrega de esta inquietante y trepidante saga.
«Te estaré mirando
Un hombre en la calle
vigila tus pasos,
respira tu aliento
y palpa el temblor
desnudo del agua
y el miedo en tus ojos..»
— JAVIER MAYORAL SÁNCHEZ, SI POR AZAR
AUTORES:
Ver información de Vicente Garrido y Nieves Abarca
SINOPSIS
La inspectora Valentina Negro lucha por superar los traumáticos recuerdos de su último caso, cuando estuvo cerca de perder la vida a manos de un asesino en serie. Pero la maldad no da tregua: pronto se ve envuelta en una nueva cadena de muertes. La ayuda del criminólogo Javier Sanjuán será clave para desentrañar una compleja trama relacionada con la desaparición de varias chicas y el rodaje de unas terroríficas películas snuff que recuerdan al cine expresionista de Fritz Lang.
El dolor, la belleza y la locura se dan la mano en las páginas de esta adictiva novela negra, que es al mismo tiempo un excelente retrato de la mente del psicópata firmado por dos expertos criminólogos. Las páginas de El hombre de la máscara de espejos son una invitación a asomarse al abismo a través de una historia trepidante que engancha y estremece desde la primera página.
FRASES
«Nunca sabemos debajo de qué rostro habita la fiera, ¿verdad?»
«Como en tantos otros casos de hijos desaparecidos, la casa se conservaba congelada en el tiempo, como si esa condición fuera a facilitar que, la persona a la que se deseaba volver a ver con todas las fuerzas, entrara de nuevo por el umbral, sana y salva. No obstante, ese tiempo se cobra su precio, y cada alma que espera en ese hogar se ve expuesta al brutal desgaste de la fatiga, del dolor, y la desesperación.»
«Vivimos a espaldas de la muerte. Ella nos acompaña desde que nacemos, con su silenciosa espera, siempre mirando con atención ese fino hilo que nos separa de la tumba. Somos una luz fugaz entre eones de oscuridad, pero hasta el día de la muerte, nos creemos inmortales.»
«Nunca había aprendido la dura lección de todo buen policía, a comerse el dolor y el miedo con discreción, a no recurrir al alcohol cuando la vida se ceba con tu alma.»
MI MOMENTO CAFÉ

