ALMUDENA GRANDES. LOS BESOS EN EL PAN

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 Los besos en el pan (2015), última novela de Almudena Grandes:

“Esta es la historia de muchas historias, la historia de un barrio de Madrid que se empeña en resistir, en seguir pareciéndose a sí mismo en la pupila del ojo del huracán”

ESCRITORA. ALMUDENA GRANDES

Madrileña, nacida a principios de la década de los sesenta. Desde pequeña quiso ser escritora; su primer libro Las edades de Lulú (1989, XI Premio de narrativa erótica La Sonrisa Vertical) “le regaló la  vida  que ella quería vivir y jamás podrá saldar esa deuda” -Según declaraciones de la autora-.

OTROS LIBROS DE ALMUDENA GRANDES:

  1. Te llamaré Viernes  (1991, Novela)

  2. Malena es un nombre de tango (1994, Novela)

  3. Modelos de mujer (1996. Cuentos)

  4. Atlas de geografía humana (1998. Novela).

  5. Los aires difíciles (2002. Novela) 

  6. Mercado de Barceló. (2003. Artículos).

  7. Castillos de cartón. (2004. Novela).

  8. Estaciones de paso. (2005. Cuentos).

  9. El corazón helado. (2007. Novela).

    Ganadora del VII Premio Fundación José Manuel Lara de Novela 2008

    Ganadora del Premio Libro del Año 2007

  10. Inés y la alegría (2010. Novela) Ganadora del II Premio de la Crítica de Madrid de Narrativa 2010

  11. El lector de Julio Verne. (2012. Novela)

  12.  Las tres bodas de Manolita. (2014. Novela)

SINOPSIS

¿Qué puede llegar a ocurrirles a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles?
¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados… En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan.

OPINIÓN

Es un libro que me ha gustado por cercano, por ser un espejo de la realidad de nuestros días, un reflejo de las familias de hoy día; es difícil no sentirse identificado con alguno de los personajes retratados.

Destacaría dos cosas que remueven en mi sentimientos agridulces: la dedicatoria “A mis hijos, que nunca han besado el pan” y la primera parte ANTES (el libro está estructurado en tres partes ANTES, AHORA y DESPUÉS).

FRASES

Estamos en un barrio… no tiene muchos monumentos pero es de los bonitos, porque está vivo.
… Pero lo más valioso… son las figuras, sus vecinos, tan dispares y variopintos, tan ordenados o caóticos como las casas que habitan… En este barrio siempre han convivido los portales de mármol y las paredes de yeso, los ricos y los pobres.

En los años sesenta del siglo xx, la curiosidad era un vicio peligroso para los niños españoles que crecimos entre fotografías… de personas jóvenes y sonrientes a quien no conocíamos… muertos…en la guerra, o después de la guerra…

… y una vieja costumbre ya olvidada, que no supieron o no quisieron transmitir a sus hijos. Cuando se caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y a darle un beso antes de devolverlo a la panera, tanta hambre habían pasado sus familias en aquellos años en los que murieron todas las personas queridas cuyas historias nadie quiso contarles.

La rabia sí, las mandíbulas apretadas, como talladas en piedra, de algunos hombres, algunas mujeres que en una sola vida había acumulado desgracias suficientes como para hundirse seis veces, y que sin embargo seguían en pie. Porque en España, hasta hace treinta años, los hijos heredaban la pobreza, pero también la dignidad de sus padres, una manera de ser pobres sin sentirse humillados, sin dejar de ser dignos ni de luchar por el futuro.

MI MOMENTO CAFÉ

 

PENÉLOPE

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